Después de aquella noche lluviosa del 5 de agosto del 2015, la mayoría de los hinchas de River sentimos una felicidad mas que extrema, personalmente sentí un desahogo increíble, mucha felicidad y una emoción inexplicable, pero una parte de mi mente me decía que no todo es color de rosas.Si algo aprendí de River es que no hay que dormirse en los laureles, ya hay que pensar en lo que viene la mañana siguiente a la obtención de la gran copa continental, cuando el arbitro señalo el circulo central aquella noche tormentosa, lo primero que hice fue pensar todo lo que sufrimos 4 años atrás, después pensar en todos los años sin ganar un trofeo continental de esa magnitud y por ultimo pensé en los que se iban, en la familia de jugadores ricos en talento, en virtudes y en solidaridad. Ya veníamos de sufrir las salidas de Teo, Pezzella y el eje del equipo que era Ariel Rojas, y para colmo, al finalizar la revancha contra Tigres, nuestro capitán Fernando Cavenaghi anunciaba que no iba a seguir vistiendo la camiseta que él tanto adora, eso fue un puñal para todos, sobre todo para mi, mi ídolo de la infancia, de la adolescencia y de la adultez. Días mas tarde se confirma la salida de (a mi gusto) el defensor mas talentoso que sacó River en los últimos 15 años...Ramiro Funes Mori. Ese también fue uno de los golpes mas dolorosos para el club, no importaba la gran cantidad de dinero que haya dejado, River perdía a su máximo talento en defensa.
River empezaba de vuelta, como si hubiésemos tocado fondo, todo lo contrario, resurgimos triunfando en el continente, pero de que sirve todo eso sin un capitán que mantenga a la tripulación en paz, armonía y alegría, ¿de que sirve? Por eso esta primera nota es dedicada al gran capitán que tuvo el Club Atlético River Plate, el capitán que estuvo muchísimos años demostrando talento hasta que emigró a Europa, y el que cuando el club mas lo necesitaba volvió sin chistar, resignando no solo lo monetario, si no también resignando algo tan importante...su bienestar personal. Fernando Ezequiel Cavenaghi "El Cavegol", el amuleto que tuvo River en las buenas y en las malas, el capitán que siempre mantuvo el orden del grupo y que hoy se lo extraña horrores.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario